Es preciso señalar que, para este análisis, se hace una revisión de toda la apertura programática de los presupuestos municipales, a partir de las categorías de inversión contempladas en los Presupuestos Sensibles al Género – PSGs. y no solo de aquellos proyectos que benefician, directamente, a las mujeres, partiendo de premisa de que la denominación de que la sola denominación de “inversión en mujeres”, no garantiza, automáticamente, la inversión en la promoción de la igualdad y equidad de género.
De la mano del concepto de “paridad participativa”, se abordan las dimensiones de la representación, el reconocimiento y la distribución. Así, la igualdad de género no es vista solamente como paridad descriptiva o aritmética, sino como paridad sustantiva asentada en la relación entre la política, la cultura y la economía.
Confiamos en que este informe y sus hallazgos contribuirán a la necesaria reflexión y debate sobre la paridad en la actual coyuntura crítica, pero en especial acerca de las condiciones para la igualdad sustantiva entre mujeres y hombres, no solo en el ámbito público-político, sino en la vida cotidiana. Más allá de las disputas masculinas y la crisis multidimensional, hay un largo camino por recorrer y conquistar en el anhelado propósito, todavía esquivo, de edificar una democracia paritaria intercultural en el país.
