La pandemia de la COVID-19 tuvo impactos devastadores que afectaron a la vida de las personas y de las sociedades en todas sus dimensiones. La crisis sanitaria y la respuesta estatal para mitigar sus impactos profundizaron las desigualdades de género que Bolivia ya arrastraba, y ponen en riego el avance hacia la autonomía económica de las mujeres en el futuro. Por ello, no será posible avanzar hacia la despatriarcalización si no se combaten todos los nudos que impiden el ejercicio pleno de los derechos de la población femenina.
La pandemia demostró la importancia de la organización de los cuidados para la sostenibilidad de la vida. Además, puso en evidencia la falta de resiliencia de la política pública y de la comunidad para garantizar los mecanismos que redistribuyan la responsabilidad del trabajo doméstico y de cuidado entre todos los responsables de proveerlo.
Oxfam hace un llamado a que los distintos actores encargados de proveer el bienestar en la sociedad pongan la sostenibilidad de la vida al centro de la recuperación, con el fin de promover de manera paralela la recuperación económica con igualdad para hombres y mujeres. Para alcanzar este objetivo, será necesario promover la corresponsabilidad del Estado, la comunidad, el mercado, la familia, y hombres y mujeres en la distribución del trabajo doméstico y de cuidado. De esta manera será posible garantizar la sostenibilidad de la vida de más de 11,5 millones de bolivianos y bolivianas, sin que se vulneren los derechos de millones de mujeres, jóvenes y niñas que hoy se hacen cargo de manera desproporcionada de este trabajo.
