La violencia política digital es una estrategia de exclusión que utiliza las tecnologías digitales (como redes sociales y correo electrónico), para silenciar, desprestigiar, ridiculizar, o expulsar a las mujeres de la esfera política y de toma de decisiones. No se trata de simples insultos, sino de una maquinaria operada por voluntades políticas que combina rumores, campañas de desprestigio, desinformación, y acoso coordinado.
Un observatorio que visibiliza la violencia política digital hacia las mujeres en Bolivia.
En Bolivia, el camino hacia la paridad está obstaculizado por un sistema político androcéntrico donde la violencia política persiste y aumenta.
Frente a este panorama y ante un año electoral marcado por la alta polarización y de fuertes fracturas sociales, OXFAM Bolivia y la Fundación InternetBolivia.org crearon el observatorio La Lupa Digital. Este centro de monitoreo documentó la magnitud del problema mediante el análisis de diez casos de mujeres políticas que fueron víctimas de ataques coordinados en línea durante el proceso electoral. La construcción de estos casos emblemáticos se realizó a partir de entrevistas a profundidad con las propias mujeres y del monitoreo de videos, comentarios e imágenes vinculadas a las tipologías de violencia política digital desarrolladas por ambas instituciones.
Estos casos permitieron identificar diversos mecanismos técnicos y emocionales de ataque, entre e los la creación de “historias moralizantes”—por ejemplo, narrativas de “traición” o de “amante”—, así como el uso de deep fakes (imágenes o videos manipulados con inteligencia artificial) para generar material “escandaloso” con fines difamatorios.
Los principales tipos de violencia identificados por La Lupa Digital incluyen:
- Difamación y desprestigio: montajes, rumores sexuales, manipulación de imágenes o videos.
- Ridiculización y estereotipación: burlas sobre la apariencia, el cuerpo o la “incapacidad” de mando.
- Acoso y hostigamiento digital: amenazas, insultos, mensajes coordinados o doxxing (difusión de datos personales).
- Violencia institucional digital: omisión o amplificación del acoso por parte de autoridades o medios.
- Violencia extendida: ataques dirigidos a familiares o equipos de campaña.
Las consecuencias y la impunidad
Los efectos de la violencia política digital son profundos, en las mismas personas, son ansiedad, autocensura y retiro temporal o definitivo de la vida pública, pero a nivel estructural también es la disminución general de la participación de mujeres, lo cual erosiona los principios de representatividad y diversidad de voces de la democracia. Los diez casos que presentará la Lupa Digital son claros en esto. Se evidencia que a las mujeres políticas se les exige “resistir” en un campo político que es hostil hacia e las. Su bata la no sólo es legar, sino también poder quedarse. Según la Guía de la OEA, el 28% de las mujeres víctimas de violencia digital reduce deliberadamente su presencia en línea.
La violencia política digital tiene una afectación directa a la calidad democrática. Al silenciar y expulsar a las mujeres del espacio público, pone en riesgo la participación libre y plena e impide una democracia plena. Esta agresión se ha naturalizado como “parte del juego”.
En contextos como el boliviano, donde la Ley N° 243 contra el Acoso y la Violencia Política no incluye de forma explícita el entorno digital, el vacío legal es grande. Las denuncias se archivan porque no existe una clara tipificación del delito, tampoco una capacitación judicial que permita a los operadores de justicia detectar el delito y prevenir mayores escenarios de violencia.
La ausencia de respuesta institucional termina siendo una combinación virtuosa con la lógica del algoritmo, que continúa amplificando el odio.
El resultado es una impunidad doble: técnica y política. La violencia digital deja de percibirse como un delito y se naturaliza como “parte del juego”. Pero cuando una sociedad normaliza la agresión hacia las mujeres políticas, lo que pone en riesgo no es solo la dignidad individual, sino el corazón mismo de la democracia.
El umbral hacia otras violencias
La experiencia de las mujeres políticas bolivianas, reflejadas en los casos documentados por la Lupa Digital, confirma que la violencia digital no se queda en la panta la: actúa como un umbral hacia violencias físicas y simbólicas. Los discursos que circulan en redes trascienden al espacio público, se trasladan a las ca les, poniendo en riesgo la integridad de las mujeres y extendiéndose también a las instituciones y a los medios tradicionales de comunicación. El clic con el que inició todo esto vence, no hubo nada que lo detenga en su objetivo inicial.
Aunque parezca evidente, las mujeres siguen teniendo que recordar a la sociedad algo que es elemental pero que no está integrado en la práctica cotidiana: una democracia sin mujeres seguras para participar, disentir y decidir no es una democracia plena.
Nombrar los dispositivos, rastrear los mecanismos y exigir respuestas es el primer paso para desactivar el ciclo de violencia. Nuestra democracia necesita menos clics y más cuidado.
Se requiere una respuesta integral del Estado, partidos, sociedad civil, y actores políticos, enfocada en la justicia y el cuidado colectivo, para defender la participación de las mujeres
¡Conozca más!
Para acceder a los estudios de caso, conocer en detalle los mecanismos de ataque y profundizar en el fenómeno de la violencia política digital de género, le invitamos a visitar el sitio web de La Lupa Digital: https://www.lupadigital.org
